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Laudes

Cómo estar más presente con Dios en el día a día

Ideas sencillas para acordarte de Dios entre el trabajo, la casa y el móvil: pausas cortas, oraciones de una línea y gestos que te devuelven a Él.

6 minutos de lectura

Casi nadie deja de rezar porque haya decidido dejar de hacerlo. Se deja porque el día se llena: el trabajo, los niños, los mensajes, el cansancio. Y cuando por fin hay un hueco, ya no se acuerda uno de que quería hablar con Dios.

Para estar presente con Dios basta con pequeños recordatorios repartidos por el día y con la costumbre de volver a Él muchas veces, aunque sea un instante.

Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos.
Mateo 28,20

La práctica de la presencia de Dios

En el siglo XVII, un fraile carmelita de París, el hermano Lorenzo de la Resurrección, trabajaba en la cocina del convento. Decía que se sentía tan unido a Dios entre las ollas como delante del sagrario. Su secreto era dirigirse a Dios en lo que ya estaba haciendo: pelar patatas, fregar, ir al mercado.

Esa idea sigue sirviendo hoy: se puede rezar sin parar el día.

Cinco gestos para empezar

  1. 1

    Ofrece el día al despertar

    Antes de mirar el móvil, una frase: «Señor, este día es tuyo». Diez segundos que cambian el tono de todo lo que viene después.

  2. 2

    Elige una oración de una línea

    Una jaculatoria es una oración corta que se repite de memoria: «Jesús, en ti confío», «Señor, ayúdame», «Gracias». Sirve en el metro, en una reunión o en la cola del supermercado.

  3. 3

    Ata la oración a algo que ya haces

    Cada vez que te lavas las manos, que esperas a que hierva el agua o que se pone un semáforo en rojo. Lo que se repite solo se convierte en recordatorio.

  4. 4

    Lleva contigo algo que te recuerde

    Una cruz, un rosario en el bolsillo, una imagen en la cartera. Te devuelve la mirada a Dios cada vez que lo ves o lo tocas.

  5. 5

    Cierra el día dando gracias

    Por la noche, repasa tres cosas buenas del día y dale gracias por ellas. Si quieres ir más allá, prueba el examen de conciencia.

Cuando se te olvida

Se te va a olvidar. A todo el mundo se le olvida. Lo que cuenta es volver cada vez que te das cuenta de que te has ido. Volver ya es oración.

Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Juan 15,4

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